Forges

Hay semanas que deberían pasar como segundos y días en que es mejor no levantarse de la cama, con la esperanza así de no enterarse de nada. Eso me sucedió a mí ayer y supongo que a muchos de los que hoy estáis leyendo estas líneas. Porque ayer se despidió para siempre una parte de la historia de este país: ayer se fue Antonio Fraguas, Forges. Y digo una parte de la historia porque él supo plasmar como nadie quiénes somos: cada día, con su viñeta, nos ponía ante un espejo que reflejaba nuestras vergüenzas y también las mayores virtudes. No dejó tema sin tocar y sin dibujar: educación, política, feminismo, corrupción… y siempre lograba sacar una sonrisa en el rostro de aquellos que nos asomábamos a la página de opinión de El País.

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Un amor, Alejandro Palomas

Hay novelas que merecen ganar mil premios y ser leídas por todos los ojos; merecen ser devoradas o paladeadas, según tengamos el día; merecen que las leamos en la cama, huyendo del frío, o en una terraza, buscando algún rayo de sol que nos ilumine. Son esas que dejan resaca, las que logran que no vuelvas a leer otra cosa en días, porque lo que has sentido ha sido tan intenso, tan de verdad, que parece que abrir una novela nueva sea una infidelidad. Hay personajes que se ajustan tanto a la medida de un lector que se convierten en familia, y qué familia. Todo eso es Un amor. Y esto no ha hecho más que empezar.

A estas alturas estoy segura de que todo el que esté leyendo esta reseña ya sabe que Alejandro Palomas ha sido el ganador del Premio Nadal 2018 con Un amor. Y yo no puedo alegrarme más porque es uno de mis autores favoritos. Tiene un estilo particular y delicioso, que acaricia y hiere a partes iguales, que enamora como pocos. Destaca por su sencillez, su elegancia, por mostrar los sentimientos sin pudor: araña el corazón y luego lo cura. A mí me conquistó hace unos años con Una madre, la carta de presentación de unos personajes que desde entonces se han quedado conmigo. Repitió con ellos en Un perro y lo hace de nuevo en esta novela. Siempre recomiendo que se lean en orden pero esta vez no es necesario: ha sabido dosificar la información y manejar los saltos en el tiempo con una precisión tal que quien ya conozca a Amalia en esta novela descubrirá cosas nuevas, y quien no la conozca que se prepare, porque ya no va a poder olvidarla.

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Las tres muertes de Fermín Salvochea, Jesús Cañadas

Hacía muchísimo tiempo que una novela no me entusiasmaba de esta manera. Y más teniendo en cuenta que no es un género al que me acerque normalmente; en realidad creo que ha sido mi primera aproximación, pero me ha dejado un sabor de boca tan bueno que no me queda más remedio que recomendarla. Lo advierto desde ya, no es una historia al uso: la acción sucede en un Cádiz a caballo entre finales del siglo XIX y principios del XX, uno de los protagonistas existió realmente, el lenguaje es absolutamente brillante y unos niños llevan al lector de la mano para hacerlo partícipe de sus aventuras. Si sólo cuento esto puede que alguien piense que dónde está la rareza, incluso podemos caer en el error de pensar que estamos ante una novela histórica. Pero entonces entra en juego lo paranormal, porque por estas páginas desfilan componentes de un circo de los horrores, fantasmas, torres encantadas, vampiros y el mismísimo diablo. Esta es la historia de las tres muertes de Fermín Salvochea.

Y es que me cautivó desde la primera página. Los que me seguís, que no sois muchos, sabéis que nunca incluyo fragmentos de los libros que reseño, pero esta vez, la excepción es más que merecida. Este es el comienzo de la novela:

“En marzo de 1873, recién instaurada la Primera República, Fermín Salvochea tomó posesión del cargo de alcalde de Cádiz. Siguiendo su espíritu anarquista, adoptó una serie de medidas polémicas que le granjearon la simpatía de los pobres, al tiempo que la animadversión de las clases pudientes y del clero. Una de esas medidas fue el desahucio del Convento de la Candelaria.
Esto es Historia.
El resto de lo que contienen estas páginas podría no serlo.”

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El Ángel, Sandrone Dazieri

Ha llegado el turno de El Ángel, de Sandrone Dazieri, una novela que me ha encantado. Es la segunda que leo de este autor y ya estoy deseando que se publique la siguiente, porque espero que esta tenga continuación: mi curiosidad lectora no concibe lo contrario.

Antes del resumen del argumento, un inciso. Esta novela es la segunda parte de la serie que el autor inició con No está solo. Y a la pregunta de si se pueden leer de manera independiente mi respuesta es no; pero esta es sólo mi opinión. Creo que han de leerse en orden porque en la primera novela Dazieri nos presenta a los dos protagonistas, el caso principal tiene que ver con uno de ellos y asistimos como testigos a las distintas situaciones a las que tiene que hacer frente esta pareja tan particular. Es cierto que la investigación  de esta segunda novela es independiente de la anterior pero hay cabos sueltos que hacen acto de presencia. Y, además, siempre argumento lo mismo, si el autor ha decidido escribir en un orden concreto será por algún motivo.

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Todo es posible, Elizabeth Strout

Después de muchas semanas de ausencia en el blog, estoy de vuelta. Que nadie piense que he dejado de leer, nada más lejos de la realidad: en el perfil de Instagram podéis ver todas las lecturas que he realizado desde hace meses. Pero faltaban las reseñas, y aquí estoy para solucionarlo.

Vuelvo con una novela que sabía de antemano que me iba a gustar, pues es la segunda obra que leo de esta autora y la primera me dejó un buen sabor de boca. Y aunque Todo es posible no es la continuación de Me llamo Lucy Barton, sí tiene mucho que ver con ella. En este caso considero que no es necesario haber leído una para entender la otra, son novelas independientes que tienen en común a algunos personajes y un recóndito pueblo del Medio Oeste americano.

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