Un hombre soltero, Christopher Isherwood

Hay novelas a las que llegas por casualidad, por azar o por suerte. En este caso fue por una película: A single man, de Tom Ford. Una auténtica maravilla que se ha convertido en una de mis favoritas y, tras ver el contenido extra en el que hablan los actores, no me quedó más remedio que acercarme al último escrito de Christopher Isherwood. Pocas veces una película consigue hacer justicia a la novela en que está inspirada, pero en este caso lo logra, y de qué manera. A pesar de que la esencia es la misma, novela y película me han resultado muy diferentes, pero bellas por igual. Vamos a las letras, pero que nadie deje pasar la oportunidad de ver la cinta de 2009, porque merece mucho la pena.

El protagonista de esta pequeña gran historia es George Falconer, un inglés que se traslada a Estados Unidos en los años 30 y que ejerce como profesor de literatura inglesa en la Universidad de Los Ángeles. La acción transcurre en veinticuatro horas, a principios de los sesenta, en plena crisis de los misiles de Cuba y bajo la presidencia de JFK. En apariencia es un día cualquiera en la vida de este hombre de gustos sencillos, pero hay mucho más. Vamos a asistir a la dolorosa rememoración de su pasado, de sus momentos felices que han desaparecido junto con el hombre con quien compartía su vida. Se ha escrito mucho acerca de la importancia de la homosexualidad del personaje y no seré yo quien diga que es una simple anécdota, como el hecho de ser profesor, o que siempre vista de traje. No podemos obviar el hecho de que se trata de dos hombres que comparten su vida, sus inquietudes y su amor en una casa situada en un vecindario bastante tradicional. Y es América. Y es la década de los sesenta. Así que sí es importante remarcar que se trata de un hombre que, a pesar de tener un bajo concepto de sí mismo, a mí me ha dejado una profunda sensación de valentía.

Cuando nosotros lo conocemos no tiene nada que perder porque ya lo ha perdido todo: su pareja ha muerto en un accidente de tráfico. Pero aun así lucha cada día por levantarse, por ducharse, vestirse, desayunar y ponerse el disfraz con el que se enfrenta al mundo. Precisamente por esa losa de ausencia que soporta sus pensamientos fluyen de un modo absolutamente sincero, brutal, en muchas ocasiones.

Sus relaciones también resultan complicadas, quizá porque él mismo es alguien con quien no le gustaría relacionarse. En su trabajo está rodeado de adultos que lo son sólo a medias, pues muchos de ellos aún no han comenzado a madurar: son sus alumnos, que lo conocen como un hombre serio, conciso y que, cuando intenta salirse de los cánones establecidos y hacer que piensen, que hablen, que opinen, lo miran con un prisma de incredulidad. Excepto uno de ellos, el joven Kevin Potter, en quien despierta una curiosidad difícil de saciar. A lo largo de la novela vamos a ser testigos de cómo George intenta sobrevivir al día a día, sujetándose a lo que encuentra, ya sea su alumno o su mejor amiga, Charly, una inglesa que llegó con él a Los Ángeles y que directamente adolece de vida.

Un hombre soltero es una interesante novela psicológica que se adentra en los pensamientos de un personaje cansado, desilusionado y profundamente triste, que lucha con la vida pero también por ella. Breve, directa, intensa, sincera y reveladora.

Un hombre solteroun-hombre-soltero

Christopher Isherwood

Ediciones Debolsillo

176 páginas

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