Las largas sombras, Elia Barceló

¿Cómo hacemos para volver al pasado si llevamos toda una vida huyendo de él? ¿Con qué excusa regresamos al origen si hemos cambiado incluso nuestro nombre para poner distancia? ¿Cuánto tiempo se puede cargar con el peso de un error? Esta novela narra la historia de un secreto guardado por siete adolescentes durante más de treinta años y de las consecuencias que tuvo en sus vidas.

Supongo que con esta presentación ya no hay quien se resista, pero si añado que la obra la firma Elia Barceló, entonces se acabaron los pretextos para no correr a la librería a por Las largas sombras. El verano pasado leí El color del silencio, primera obra que caía en mis manos de la autora, y se convirtió en una de las mejores lecturas del año. Me sorprendió todo: su prosa, la historia, lo bien hilada que estaba la trama, cómo manejaba los tiempos y los saltos constantes entre pasado y presente, el perfil de los personajes, tanto protagonistas como secundarios… una auténtica joya. Con esta premisa no es difícil imaginar que estaba deseando volver a leer algo suyo, y no me ha defraudado, todo lo contrario: ahora no sé cuál de las dos novelas me ha gustado más. Son completamente diferentes, pero se percibe su sello personal en cada letra, y eso se agradece. Vamos a por Las largas sombras.

Rita Montero es una famosa directora de cine afincada en Londres que, después de la muerte de su tía Dora, vuelve a su Elda natal para ocuparse de poner en orden papeles y propiedades. Lo que comienza siendo un trámite burocrático se convierte en una llave que abre la caja de Pandora particular de un grupo de mujeres que hace años fueron unas jóvenes a las que un secreto unió para siempre. Este grupo lo componían siete adolescentes que habían cargado con problemas nada propios de su edad: algunas crecieron a golpes, otras a disgustos y Rita (por aquel entonces todavía era Marga) fue la depositaria de todas las miserias de sus amigas, o eso creía ella.

En el segundo capítulo de la novela, no desvelo nada si lo cuento porque sucede en las primeras páginas, Rita ha quedado con Lena, una de sus amigas. Esta le ha insistido en hablar con ella porque tiene algo importante que contarle, pero cuando Rita llega a casa de su amiga descubre que la puerta está abierta y que Lena yace muerta en la bañera. En un principio parece un suicidio, pero la policía pronto lo descarta y se dedica a investigar la muerte como un asesinato: las siete amigas, las chicas del 28, ahora son sólo seis, y necesitan saber qué ha ocurrido. Para esclarecer la muerte de Lena la autora deja muy claro que hay que saber qué fue lo que ocurrió a comienzos del verano de 1974, cuando todas las chicas fueron, con el resto de su promoción, de viaje de fin de curso a Mallorca. Desde el comienzo de la novela hay saltos constantes en el tiempo que van dejando pistas de cómo era la vida de cada una de estas siete muchachas cuando estaban en el último curso de instituto, cuando tenían toda la vida por delante y se iban a comer el mundo, a huir de su pequeño pueblo, cuando pretendían estudiar en la universidad en Valencia, o viajar por Europa, o simplemente soñar con los ojos abiertos. Y es cierto que en ese viaje de fin de curso sucede algo que las une y las separa para siempre, ese secreto que guardan bajo siete llaves, pero también es verdad que cada una de ellas tenía sus propios fantasmas, y no los compartían con nadie, no lo contaban por que no se supieran debilidades, todas tenían algo hermético, oculto a los ojos de las demás, excepto de una persona.

Y no cuento más del argumento, porque creo que es más que suficiente para despertar la curiosidad de cualquiera. Leyendo la novela poco a poco se descubre a Rita, a Candela, a Lena, a Teresa, a Sole, a Carmen y a Ana, y es imposible para de leer. No se trata únicamente se saber qué ocurre o qué ocurrió, sino de disfrutar de una historia llena de personajes maravillosamente construidos, con unos diálogos magistrales, en los que se reconoce a los interlocutores sin necesidad de ver el nombre. Y todos, protagonistas y secundarios son absolutamente poliédricos, llenos de aristas que los dotan de vida. Personalmente opino que escribir algo así, con tantos personajes, sin errores, sin cabos sueltos, sin abrir hilos que no llevan a ninguna parte, ha tenido que suponer un ejercicio de planificación en el que nada queda al azar: cada historia tiene su intrahistoria, y aquí las vamos a conocer todas.

Chicas que dejaron de serlo en un instante, o que quizá no lo fueron nunca porque no se lo permitieron, un secreto oculto durante años que parece que incluso mata a quien pretende revelarlo, amores imposibles en 1974 que no se pueden retomar en 2007, prohibiciones, épocas de cambios, amistades que se rompen y otras que superan todo. Esta es la historia de siete chicas de diecisiete años que se creyeron inmortales. ¿Y quién no lo ha sido a esa edad?

Las largas sombras Las largas sombras

Elia Barceló

384 páginas

Roca Editorial

Gracias a la editorial por el ejemplar.

2 comentarios en “Las largas sombras, Elia Barceló

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