Las chicas que soñaban con el mar, Katia Bernardi

Hay novelas que te proponen y a las que no te puedes resistir, quizá porque te llama la atención la portada, quizá porque lees la sinopsis y te interesa, o puede que porque aparece en el momento adecuado. En este caso se han unido los tres motivos: vi que la imagen del libro era una foto real, el tema me provocó mucha simpatía y en ese instante necesitaba algo alegre. Y llegó esta historia. Supongo que es una novela, a mí me ha parecido un relato de una historia real tomaba forma en mi mente como si fuera un documental.

Nos trasladamos a un pequeño pueblo de Italia, con apenas ochocientos habitantes, en el que un grupo de mujeres se reúnen casi a diario para compartir su tranquila vida. Todos los años realizan una excursión a algún lugar cercano pero están viviendo un momento especial: es al aniversario del club Rododendro, su centro de reuniones (y de todo el pueblo, en realidad) y se les ocurre soñar a lo grande preparando un viaje un poco más especial. Ninguna de ellas ha visto el mar y deciden que la excursión anual se convierta en un viaje a Croacia para poder hacerse una foto en la playa. La foto de la portada del libro.

Todas son mayores, todas son amas de casa y todas tienen una ilusión enorme con su nuevo proyecto. El principal problema es el de casi siempre: la falta de fondos para poder viajar. Lejos de desanimarse se ponen manos a la obra y para ello piensan en vender tartas con el fin de conseguir el dinero que necesitan. Pero no es suficiente. Es entonces cuando les proponen hacer un calendario. Y no se lo piensan: pocas veces se han sentido tan especiales y tan guapas como cuando llegó la maquilladora para prepararlas para las fotografías. Cada una de ellas es un mes y las ventas se disparan.

Aún tendrán muchos problemas y seguirán encontrando soluciones que pasan por aprender a usar las redes sociales. Lo importante es que lo logran, que disfrutan mientras lo planean, que su amistad sale reforzada y que tienen una foto en Croacia.

Esta no es una gran novela, no hay alta literatura ni un estilo exquisito y depurado, ni siquiera es posible aprenderse los nombres de todas las protagonistas, porque son muchas, pero es perfecta para olvidarse de todo durante una tarde ya que logra sacarnos una sonrisa a la vuelta de cada página.